NinjaTrader ya te deja promediar. Lo que no hace es recalcular tu protección cuando lo haces: el precio medio se mueve y el stop que tenías puesto deja de significar lo que significaba. Hard Scalping lo recoloca en cada cambio, para que la pérdida máxima siga valiendo exactamente el número que fijaste.
Tú decides cuánto te juegas en la idea. A partir de ahí, cada vez que la posición cambia, la aritmética se rehace sola y el stop se coloca donde toca — como una orden real en el bróker, no como una nota en pantalla.
En dinero o en porcentaje del saldo. Es lo único obligatorio, y se congela al abrir la posición: el riesgo que decidiste no se mueve durante el ciclo.
Entras, añades, escalas, cierras parte. Él no abre nada ni tiene opinión sobre el mercado: solo mira lo que tú haces.
Precio medio nuevo, stop nuevo. Los ticks se acercan y el dinero en juego sigue siendo el mismo. Con objetivo y breakeven si los quieres.
Esto no es un vídeo: es la misma aritmética que hace la herramienta, corriendo en tu navegador sobre un NQ simulado. Compra, añade cuando vaya en contra, y fíjate en una sola cosa — los ticks del stop bajan y el dinero no se mueve.
El instrumento del ejemplo es el NQ (20 $ por punto, tick de 0,25). La herramienta lee ese dato del propio NinjaTrader, así que funciona igual en cualquier instrumento que tu plataforma sepa valorar.
Se pone en marcha en dos minutos, desde el propio NinjaTrader. Esto es lo que hace por ti mientras operas:
Pones tu número una vez. Se congela al abrir la posición, así que si el saldo se mueve durante el ciclo, tu riesgo no se mueve con él.
En dinero o en múltiplos de tu riesgo. Apagado, respeta los objetivos que pongas tú y no toca nada más que el stop.
A partir del beneficio que marques, el stop salta al precio medio — con el colchón de ticks que quieras para cubrir comisiones.
Si un recálculo diera un stop más lejos, no lo mueve. Solo puede apretar. Es la diferencia entre una herramienta de riesgo y una calculadora.
Es una orden real. Si NinjaTrader se cierra, se cuelga o pierde la conexión, tu stop sigue puesto. Al parar la estrategia no se cancela, a propósito.
Arrastras el stop y se queda donde lo dejes. Vuelve a coger el mando en cuanto cambias la posición, porque entonces la aritmética vuelve a ser otra.
No abre operaciones. No tiene opinión sobre el mercado. No manda una sola orden de entrada, ni órdenes a mercado: todo lo que hace pasa por una orden en el bróker. Y si no puede calcular con certeza —le falta el valor del punto o el precio medio— avisa y se queda quieto, en vez de inventarse un stop.
La pérdida máxima seguirá siendo la que fijaste — ni más, ni menos. Y la verás escrita en cada orden, en ticks y en dinero.